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El
següent text és d'un diari d'andalusia. És
un article d'opinió que val la pena llegir.
La
economía del incendio
Por
Purificación González de la Blanca.
Al
igual que sucede con el entramado de la droga, que ha ido
extendiendo sus tentáculos por distintos sectores
sociales, institucionales y bancarios, existe una trama
económica que se nutre con los incendios forestales.
Es la economía del incendio, implantada en toda la
Península Ibérica y fortalecida especialmente
en Andalucía por la gestión de la Consejería
de Medio Ambiente, con el apoyo inestimable de algunas empresas,
como Tragsa y Egmasa.
La Consejería de Medio Ambiente viene vinculaNdo
las contrataciones de personal a los incendios forestales,
de modo que los puestos de trabajo están directamente
relacionados con la quema de los montes. Sin los montes
continúan ardiendo, los contratos se prorrogan. Pero
aún hay más, porque el incendio revitaliza
la economía, es decir, que mientras que los múltiples
beneficios que obtenemos de los montes no mueven cuentas
bancarias (favorecer la lluvia, impedir la erosión,
recargar acuíferos, amortiguar el clima, albergar
especies animales y vegetales, etc. ), si el monte arde
sí que circula el dinero por éstas. Además
de las contrataciones del Infoca, para apagar, se contratan
hidroaviones, helicópteros, empresas de suministros
de bombas y productos químicos para sofocar las llamas,
empresas de maquinaria pesada para abrir pistas forestales,
personal para la saca de madera, que alimenta a un enjambre
de empresas, madereras y papeleras, se recalifican los terrenos
(aunque parece que ahora durante treinta años van
a tener este impedimento), y se contratan, también,
empresas de viveros y repoblaciones... Todo un tinglado
económico, cada vez con mayor implantación,
que coronan las empresas Tragsa y Egmasa, y otras colaboradoras,
que entran a saco con lo quemado y lo no quemado... incluso
talando y haciendo desaparecer, ya puestos, algún
espécimen cotizado, como es el caso de un enebro
milenario que había quedado fuera del área
de un incendio, en Guajar Alto, provincia de Granada.

Cada hectárea de monte que se apaga cuesta a los
bolsillos de los contribuyentes 4.500 euros. Si tenemos
en cuenta que frecuentemente se apaga cuando ya no queda
nada que quemar es un coste, económico y ambiental,
demasiado alto.
La dramática situación que atraviesen nuestros
montes, abocados a desaparecer en algunos años si
este ritmo de destrucción se mantiene, es un exponente
del desastre de la gestión forestal de la Junta de
Andalucía, que comienza por robar el agua de los
montes, dejándonos secos como la yesca, para desviarla
hacia los complejos urbanísticos y turísticos
y termina por implantar toda una economía basada
en el incendio forestal. Se olvida lo obvio, que hay que
cuidar los montes durante todo el año, realizando
labores de prevención de protección de sus
recursos (como el mencionado del agua), manteniendo limpios
los cortafuegos y empleando a personal que conozca bien
el terreno, lo que no suele suceder con todos los empleados
del Infoca. Porque la mejor gestión es aquella que
evita que el incendio se desencadene. Una vez producido
debe ser atajado por quienes trabajan en el monte durante
todo el año y lo conocen bien, están dotados
de medios adecuados... y no se van a ver beneficiados por
el incendio. Teniendo en cuenta que si el fuego no se controla
en los primeros veinte minutos, se va de las manos.
Hace unos días criticábamos que la consejera
de Medio Ambiente celebrara con énfasis que la más
de treinta mil hectáreas calcinadas el verano anterior
en los incendios forestales de Huelva y Sevilla hubieran
dejado sus beneficios, a través de 129 empresas que
se llevaron la madera.
Nos estamos quejando del calor y de que no llueve mientras
quienes tienen que velar por nuestro medio ambiente continúan
sirviendo a intereses espúreos, con absoluta impunidad.
Porque el incendio no puede tener beneficiarios. Y si no
se desmantela esa trama de intereses existente en torno
al fuego los montes continuarán ardiendo... aunque
cada vez queda menos que quemar. n
Purificación
González de la Blanca es cofundadora de Agadén
y de CODA (actual Ecologistas en Acción)
http://www.publicacionesdelsur.net/diarios/cadiz/jerez/act_local/02diarios.htm
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