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Fa poc assití a una xerrada que feien els Ecologistes en Acció. Dins de la programació s'inclouia la reproducció de la pel.licula "Una Verdad Incómoda". El que més em va sorprendre és que es va posar en dubte part del treball d'Al Gore, que fonamentava l'augment de la temepratura global de la Terra per les emissions de CO2 . En una exposició contínua de gràfics, tan uns com els altres, justificaven els motius. Tot i així, va quedar una pregunta per respondre: si no és el CO2 i es justifica des del grup ecologista que la temperatura té alguna cosa a veure amb el canvi climàtic, quin serà doncs el problema real? Se'ns comentà per part del grup ecologista, que Margareth Thatcher es va veure forçada a reduir les mines a Anglaterra i que ho justificà per les quantitats de CO2 vessades a l'aire. El 2 de Novembre 2006, es publicà a la revista Nature (A global call to arms") i s'analitzava el controvertit informe Stern encarregat pel candidat laborista Gordon Brown. En el seu editorial, Nature, reivindicava el nom de Margaret Thatcher, com primera líder política que va començar a lluitar per a combatre els tres mals atmosfèrics que ens afligeixen: l'escalfament global, el forat d'ozó i les pluges àcides. Això va tenir lloc al Royal Society el el 27 de Setembre de 1988. Feia no gaire que acabava de guanyar a Gal·les la "Coal War" , la guerra del carbó, una vaga que va durar dotze mesos i que va acabar en la derrota dels miners que havien estat dirigits pel sindicalista mític Arthur Scargill.
La segúent informació està treta de: http://www.minutouno.com/1/hoy/article/id_37344__page_2.htm
Informe de minutouno.com
Calentamiento global: ¿verdad científica o histeria mediática?
Dos películas, dos visiones y mucho más que un par de polémicas sobre el fenómeno más controversial de las últimas décadas. Acusaciones cruzadas, intereses políticos y el cuestionado rol de la ciencia y los medios.
En la película The Great Global Warming Swindle (El Gran Fraude del Calentamiento Global), emitida por el Channel 4 británico, un grupo de prestigiosos científicos de distintos organismos y universidades de todo el mundo lograron a fuerza de pruebas y razonamientos críticos hacer tambalear lo que por estos días parece irrefutable: la teoría del calentamiento global.
El filme es claramente la contracara de “An Inconvenient Truth” (Una verdad incómoda), la película impulsada por el ex vicepresidente estadounidense Al Gore quien, por estos días, se convirtió en el nuevo paladín de la lucha ambientalista que busca acabar con la emisión de dióxido de carbono. Pero para entender de qué se trata esta disputa donde pugnan intereses científicos, políticos y financieros vale conocer las posiciones contrarias desde los diferentes documentales.
En “Una verdad incómoda”, Al Gore presenta datos aparentemente incontrastables sobre el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera debido al uso de petróleo y carbón y el aumento de la temperatura, ocasionando el veloz deshielo de los glaciares y tremendas sequías a causa de las altas temperaturas.
Siempre avalado por investigaciones científicas, Al Gore resalta en el largometraje, dirigido por Davis Guggenheim, la necesidad de que lo países, especialmente los que no suscribieron el protocolo de Kyoto (como Estados Unidos), asuman la responsabilidad de frenar las emisiones contaminantes así como que las personas, en su ámbito de acción, controlen el uso de la energía y del agua.El Protocolo de Kyoto es un mecanismo internacional acordado en 1997 y surgido del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU (UNFCCC). Reunió en un principio a 55 naciones industrializadas para hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos. Estos países representaban en ese momento el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Hoy son 129 los países que lo han ratificado alcanzando el 61,6 % de las emisiones. Los Estados Unidos no firmaron el acuerdo, país del que Al Gore fue vicepresidente.
El peligro de la onda verde
Para los realizadores de “El Gran Fraude…” es irreal y apocalíptica la visión que propagan ciertos medios, científicos y políticos sobre el fenómeno conocido como Calentamiento Global. Así, para sostener su visión consultaron a expertos de la NASA, la Sociedad Meteorológica Estadounidense, profesores las Universidades de Virginia, Londres y expertos del MIT.
Si bien no niegan la existencia del cambio climático, consideran que este fenómeno no se debe exclusivamente a la intervención (y polución) humana. De hecho, esta incidiría en porcentajes extremadamente bajos. ¿Entonces, qué produce los innegables cambios meteorológicos?
Su postura es que el clima de la tierra siempre está cambiando y lo hizo mucho antes de la revolución industrial. Para muchos de los entrevistados, el filme de Al Gore “es extremadamente emocional” y se basa en una sola evidencia (el incremento del dióxido de carbono) tomada del análisis de los hielos antárticos.
En realidad sería la acción del sol y sus exhalaciones de explosivos gases tóxicos, junto con los emanados por los océanos, lo que estaría generando los actuales (y esperables) fenómenos climáticos. El rol de Thatcher
Rastreando el origen del término en cuestión (a saber, calentamiento global), todos los caminos conducen a la dama de hierro. Si, Margaret Thatcher. Al decir de los críticos de esta película, habría sido la ex primer ministro británica quien habría sugerido la investigación del fenómeno y tentado a los investigadores: “Hay dinero sobre la mesa para que lo comprueben”, dicen que habría dicho la ex Primer Ministra británica. Por aquellos años, nació el Panel Intergubernamental sobre Calentamiento Global (IPCC) dependiente de Naciones Unidas y principal órgano financiero de las investigaciones.
Desde “El Gran Fraude…” consideran que desde aquí nació una versión simplista que planteó el tema con fanatismo y elocuencia, dando por tierra estudios previos acerca del origen del cambio climático.
Para Patrick Moore, cofundador de Greenpeace, fue en ese momento donde se debió alertar el peligro del lenguaje verde, usado con fines políticos. Es que, paradójicamente, la visión de Thatcher coincidió con la de algunos ambientalistas neomarxistas que desde la izquierda anticapitalista se empecinaron en denunciar la incidencia humana en el calentamiento global.
También se denuncia la decena de miles de millones de dólares invertidos en investigaciones destinadas a estudiar las dos palabras en cuestión, con el peligro de que el fenómeno generado supere ampliamente a la teoría. Es decir que la bola de nieve del desconocimiento puede llegar a ser más nociva que los efectos del fenómeno en cuestión.
Para el creador de Greenpeace “ser escéptico a la letanía del calentamiento global de pronto es como negar la existencia del Holocausto”. Así se investigaría “más calentamiento del real” corriéndose el riesgo de que la ciencia se preocupe más por la búsqueda de lo “interesante” que de lo “certero”.
Histeria, descuido, parcialidad son algunas de las críticas contra los medios de comunicación en el tratamiento de esta temática. Se los acusa de hacer propaganda y de inculcar un discurso apologético en la sociedad. Como para incomodarse y replantear el abordaje de estos fenómenos.
| Del diari Metro tenim informació sobre la visió d'Al Gore |
pel que fa al canvi climàtic. (El diari dóna suport a Al Gore) |
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